La Brompton: menos estrés viajando

Odiaba a las Brompton.

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Las bicis plegables más plegables las asociaba con un cierto tipo de ciclista londinense particularmente agresivo. Hasta vi uno que tenía claxon, pitando a peatones que tenían la temeridad de cruzar la calle ante él. Bajando en King’s Cross, donde llego desde Cambridge, cada mañana me encontraba con varios juntos en el semáforo. Con mi antigua bicicleta plegable, sentía el desprecio de los demás.

Sin embargo, pensaba que tenía que haber un motivo más allá del esnobismo de haber tantas Bromptones en Londres. No puede ser síndrome Apple, ya que ahora la marca californiana de ordenadores se asocia más con la moda que con la practicidad. Por mucho Cycle Chic que puede haber en Copenhague o Ámsterdam, seamos honestos, no compras una bici plegable para lucir tu estilo al mundo.

El momento de decisión ya se me acercaba tras varios viajes pasando por Londres en trenes tipo cercanías absolutamente llenos de viajeros. Más de una vez la gente me criticaba por el espacio que ocupaba el antiguo vehículo y su tendencia a caerse en las piernas de una persona u otra. Sólo fue en su momento de estropearse del todo y cuando yo me di cuenta que no iba a ser capaz de arreglarla cuando decidí invertir en un modelo bastante más caro.

En diciembre del año pasado ya me hice con el nuevo velocípedo y empecé a viajar un poco más cómodamente en el tren.

Menos estrés viajando

El punto único de la Brompton es obvia si lo ves en su forma ya plegada. Se llega a doblarse en una forma más pequeña y más estable que cualquier otra bicicleta comparable. Eso permite a uno llevarlo casi como si fuera cualquier bulto de equipaje. Hasta Renfe permite llevarlos, aunque en principio hay que llevar algún tipo de funda. Todavía no me he enterado de las restricciones específicas.

La ventaja que proporciona su pequeño tamaño y estabilidad al estar plegada es la posibilidad de combinar diferentes modos de transporte sin estrés. Ya no me hacen comentarios en el tren. La semana pasada quedé con una compañera del trabajo para una presentación a un cliente, y a continuación fuimos en su coche a otra. Mi vehículo entraba en el suyo junto con todo lo demás que llevaba ella.

Es cierto que llevo un buen tiempo combinando la bici con el tren, sin tener que gastar más de mil euros en una bicicleta plegable especial. Antes muchas veces iba con un poco de estrés, porque tenía dudas si la bicicleta entraría en el tren, o si lo tendría que acompañar de pie en él cuando tenía que estar sentado y trabajando con el ordenador portátil. Ahora ya no tengo estas preocupaciones.

No son todas ventajas

A pesar de estas nuevas comodidades a la hora de viajar con la bicicleta, hay ciertos puntos detractores de tener un Brompton. Uno se entera del primer punto cuando haces una consulta sobre su precio. No estoy diciendo que no lo vale, pero su alto coste no sólo puede echar atrás a muchos posibles compradores. También es una preocupación adicional si lo quiero dejar atado en la ciudad o fuera del edificio de un cliente. Ahora tengo miedo que alguien lo querría robar.

Hay otros puntos prácticos que hay que tener en cuenta también. En la antigua bicicleta plegable, que tenía ruedas de 20 pulgadas, había un trasportín que era casi tan útil como la de mi bici de tamaño entero. En el pasado he llevado dos alfojas llenos en ella, lo cual me permitía trasnochar y viajar en trenes ocupados a la vez.

Ahora el tema del equipaje es más complicado. Puedo llevar mis asuntos del trabajo (portátil, bloc de notas, revistas, proyector, etc) en mi bolso habitual, utilizando un adaptador que se fija en el marco de la bicicleta. El trasportín trasero, sin embargo, tiene menos utilidad ya que las ruedas son de sólo 16 pulgadas. No sirve para poner una alforja normal. Hay que utilizar un bolso especialmente diseñado – que también es un coste más a tener en cuenta.

A pesar de estas incomodidades, la bici no deja de ser muchísimo más cómoda para combinar modos de transporte. Para utilizar como vehículo de negocios, creo que es una de las opciones más prácticas y me alegro de haberlo comprado.

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Acerca de Ciclista Urbano

Un ciclista que vive en la ciudad y usa su bicicleta como modo de transporte.
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