25 días perdidos

“Una cosa, el coche corporativo…” pregunté a la directora en el momento de aceptar mi oferta de trabajo; “¿Le importaría que lo deniegue por ahora?” Algo sorprendida, asintió a un periodo de prueba, para asegurar que el plan no costaría una fortuna y que yo no estaría todo el rato viajando en vez de trabajando. Irónico.

La mayoría de mis compañeros también se quedaron perplejos. Aparte del ahorro de impuestos de aproximadamente 2.000 €, no había mucho motivo para mi fiscalmente. Y todavía existía la cuestión de que si saldría bien o no para la empresa.

Dicho eso, no es sólo cuestión de dinero y por eso decidí escribir este artículo acerca de por qué he elegido una ruta alternativa al coche corporativo.

Dinero

© Won Park.

Acabo de decir que no se trata únicamente del dinero, pero primero tenía que convencer a mi jefa que no causaría gastos excesivos. Durante los primeros seis meses, registraba cada viaje de trabajo que hice, comparando el coste del viaje en tren (y taxi donde fuera necesario) con el equivalente gasto para combustible y el parking que precisaba. Variaba mucho: a veces el billete de tren era el doble del diésel, mientras en otras ocasiones salía considerablemente menos caro.

El tren sale mejor en la mayoría de parámetros

A lo largo del periodo, los costes eran similares. La opción “tren y taxi” acabó incluso un poco más barato – y eso sin tener en cuenta los gastos fijos asociados con proporcionar el vehículo. Hasta ahora, me ha ahorrado 1.500 libras en impuestos, y la empresa miles más en costes de renting.

Seguridad

La guía de seguridad de mi empresa dice al nuevo empleado que conducir un vehículo motorizado es una de las cosas más peligrosas que hará como parte de su trabajo. Uno en cada tres choques en carretera implica alguien viajando para el trabajo, y en España murieron 3.5 personas por día así en 2013.

Cuando algo es cómodo de hacer y lo hacemos a menudo, nos volvemos complacientes acerca de los riesgos implicados y como humanos, traducir estadísticas en decisiones sobre peligro personal no es algo que hacemos bien. Trágicamente, la realidad se me acercó hace un año cuando murió un compañero de trabajo en autovía justo antes de Navidad de 2012 y una amiga mía perdió a su marido, hace varios meses.

A pesar del famoso accidente de Santiago el verano pasado, los siniestros en el sistema de ferrocarril son tan poco frecuentes como para ser difíciles de comparar.

Tiempo

De puerta a puerta, el coche parece ser mucho más rápido. Pero a continuación describo por qué yo considero que no tengo tiempo para conducir en mi trabajo.

En el mismo análisis que realicé para el dinero, también estaba mirando los tiempos de viaje. Añadía tiempo para conexiones con el tren al inicio y al final de los viajes, y para aparcar. Por cada día que viajo para el trabajo, paso aproximadamente 45 minutos más haciéndolo de mi manera. ¿Por qué elegiría yo un método que casi siempre tardaba más? Un análisis básico devuelve lo siguiente:

Mirémoslo con lupa. En la mayoría de los viajes en tren puedo trabajar, calculo un 75% del tiempo, (dejando tiempo para viajar a la estación, conexiones y tiempo perdido en general). Así que, durante seis meses yo pasé 34 días laborales sentado en un tren, pasé una buena proporción de este tiempo haciendo algo productivo, el equivalente de 25 días laborales (basado en un día laboral de diez horas – las cifras en la hoja de cálculo arriba cuentan un día como 24 horas). Para contrastar, los 29 días que pasé conduciendo habrían sido 100% “perdidos”.

El análisis asumía viajes perfectos pero, con cualquier tipo de transporte, lo inesperado puede pasar. Lo mismo que puedes tener retrasos en el tren, sólo hace falta el disparate de alguien para fastidiar el M-40 y crear kilómetros de atascos.

El peor retraso de tren que he sufrido duró tres horas. Durante aquel tiempo, archivé mis correos electrónicos, escribí un reportaje y me puse al día con mis gastos. Cuando dos semanas después estuve atrapado durante dos horas en la autovía, tuve poco más que hacer que maldecirme, bañándome en mi miseria escuchando a actualizaciones de tráfico por la radio.

Se puede pensar en los 25,7 días útiles que pasé viajando como un mes extra que he pasado currando. Dicho de otra forma, no hay horas suficientes en el día para que conduzca a mis destinos y también terminar todo el trabajo que tengo que hacer.

Salud

A pesar de lo que he dicho acerca de la seguridad, es mucho más probable en tiempos modernos que nos matará algo bastante menos violento que un impacto de alta velocidad. Nuestros estilos de vida poco activos son el auténtico problema, llevándonos a todo tipo de enfermedades desde problemas con el corazón, a obesidad, hasta el cáncer.

La comodidad de puerta-a-puerta del automóvil nos hace ver las conexiones necesarias del transporte público como una molestia. Yo no lo veo así. Para mí, me hace caminar distancias más largas, subir y bajar escaleras y utilizar la bici como medio de desplazarme a la estación. Aun así, es probable que no haga suficiente ejercicio a lo largo de la semana, pero por lo menos algo hago.

Así, tomo un pequeño paso a una vida más larga y saludable sin tener que apuntarme a un gimnasio, que seguramente no utilizaría de todas formas.

Medio ambiente

Ah, el planeta. Este tiene la última mención porque de otra forma este artículo me condenaría a ser visto como algún tipo de hippy. Todos debemos ser buenos guardianes de nuestro medio ambiente, pero a veces el dinero, las costumbres y la comodidad nos lo hacen más difícil.

Dicen que, para evitar los peores efectos del cambio climático, debemos limitar las emisiones medias por persona a 3,5 toneladas. La mayoría de los españoles emiten tres veces esta cifra. Si todo el mundo viviera así, haría falta de tres Tierras para que fuera sostenible.

¿Qué es lo más importante?

Para mí, el factor más importante es la salud. No hago mucho deporte y tengo poca motivación para ir al gimnasio, ir en bici hasta las estaciones y caminar por ellos para cambiar de tren es un ejercicio extra que no tendría de otra forma. Para la empresa, se convierte en siete meses de trabajo por el precio de seis, con la ventaja añadida de una reducción de baja (o muerte) por enfermedad es como lo vendría.

Nota

Escribí una versión de este artículo para la revista interna de mi empleador. Su objetivo era convencer a mis compañeros que no estaba loco por dejar el coche corporativo y viajar en tren y en bici. Ya me diréis si cumple o no su misión. Este artículo es una adaptación para el blog. Al final recorté una parte acerca de los accidentes y la seguridad, porque tenía miedo que podía ofender o afectar a empleados todavía sensibles a lo sucedido.

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Acerca de Ciclista Urbano

Un ciclista que vive en la ciudad y usa su bicicleta como modo de transporte.
Esta entrada fue publicada en Beneficios para la salud, Campaña popular, Información, Medio Ambiente, Opinión, Seguridad, Trabajo. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a 25 días perdidos

  1. Pingback: La Bici Corporativa: Gastos | El Ciclista Urbano

  2. mirkovonberner dijo:

    Buen artículo. Gracias.

  3. Bicicleta, bendito tesoro. Ojala se expandiera este amor por la bicicleta por todo el mundo. Nuestros pulmones lo agradecerían. Buen artículo

  4. profccnn dijo:

    Encantado de haber encontrado este blog.

    Coincido contigo en casi todo; es más, igual q tú yo me desplazo al trabajo andando o en bici mientras q el resto de mis compañeros lo hacen en coche salvo algunos q conjugan coche y tren.

    No obstante, a fuera de ser sinceros, no me parece q tengas en cuenta posibles accidentes en tren y/o coche pero no temas en cuenta los accidente en bici.

    Te seguiré leyendo, un saludo

    • Muchas gracias por el comentario, profccnn.
      Con respecto a los accidentes, el fin de este artículo tenía como objetivo comparar el coche con el transporte público, dado que las distancias son mucho más mayores de los que se podrían cubrir con una bicicleta. Aunque sí existe riesgo con todos los medios de transporte, la bicicleta incluida, las distancias que puedes cubrir en bici (y la exposición al riesgo que conllevan) son menos relevantes en este contexto.
      Y no olvides, en bici, el beneficio de salud por la actividad física te prologaría la vida mucho más que el posible riesgo lo podría acortar.

  5. Pingback: Mini-aventuras | El Ciclista Urbano

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