Castigado

Uno quiere vivir siguiendo sus propios principios. Cuando no lo hacemos, nos sentimos hipócritas y engañosos. Por algún motivo yo dejé mis ideales de lado la semana pasada y, por que pensaba que me iba a compensar, alquilé un coche para hacer dos viajes de trabajo que se podrían haber hecho perfectamente bien en tren. Esta vez recibí mi castigo.

¿Por qué? Porque pensaba que llegaría antes a casa utilizando el coche. Tendré más flexibilidad en el coche, pensé. Tenía que hacer una ruta entre varias ciudades y aeropuertos y pensaba que me solucionaría el problema de no saber cuándo exactamente iba a viajar.

Empecé en Cambridge y fui directamente al aeropuerto de Manchester para una reunión y de ahí tuve una reunión por la mañana en una ciudad que se llama Stockton-on-Tees en el norte.

Imagen: HERE maps

Calculé tres horas para llegar al aeropuerto de Manchester y estaba más o menos bien; para el mismo viaje de puerta a puerta habría tardado 4:30 en tren. El siguiente viaje, algo parecido, 2h en coche comparado con 3h en tren. Todo bien, hasta el viaje de vuelta. Habría sido poco más de 4h en tren, y un poco menos de puerta a puerta en coche.

Imagen: The Northern Echo

No había contado con las posibilidades de un retraso inesperado. Hubo un accidente en la carretera y se me sumaron dos horas más al viaje. Al final el tiempo total del viaje en coche era parecido al del tren, y llegué igual de tarde a casa el jueves.

No tengo tiempo para conducir

Lo peor es el tiempo que perdí. En dos días pasé casi diez horas en coche, un día entero de curro. Durante aquel tiempo es casi imposible hacer algo productivo, y cuando llegué a casa tenía los mismos emails, las mismas presentaciones, las mismas hojas de cálculo que hacer para el día siguiente.

Diez horas que además no hice nada de ejercicio (habría ido entre las estaciones y mis destinos finales en la bici plegable) y estuve tres horas a la vez en la misma postura (en el tren me habría levantado para estirarme, ir a tomar un café). Además en el atasco tenía ganas de ir al baño… claro, se me olvidó ir antes de subir al coche porque estoy acostumbrado de tener un WC en el mismo vehículo.

Perdí un día entero de curro y acabé trabajando el fin de semana para ponerme al corriente. He tenido mi castigo. La próxima vez que salga en coche para el trabajo lo pensaré muy bien.

Es que no tengo tiempo para conducir.

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Acerca de Ciclista Urbano

Un ciclista que vive en la ciudad y usa su bicicleta como modo de transporte.
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