La bici para embarazadas

A lo mejor yo no tengo la experiencia necesario (ni podría tenerlo) para hablar de la experiencia del embarazo, dado mi condición de hombre, y ni siquiera soy padre. Pero una conversación el otro día con una amiga (que sí está embarazada) me sorprendió lo suficiente como para escribir sobre ello.

En los momento definitivos de la vida, como cuando una pareja espere a la llegada de una nueva persona, su hijo o hija, es normal que el nivel de riesgo que uno está dispuesto a asumir se ve bastante reducido. Y, dado que la utilización de una bicicleta en la ciudad se percibe todavía como algo peligroso, lo que podemos asumir es que pocas mujeres portadoras-de-bebé lo hacen.

Los resultados de una breve visita a un popular motor de búsqueda dieron unas respuestas poco claras acerca de que si una mujer debe practicar el ciclismo durante el embarazo o no. La primera, www.facemama.com exige, como yo esperaba, una máxima precaución, realizarlo sólo durante el primer trimestre, y no practicarlo si no es algo que una ya hace habitualmente. Bueno, supongo que este último consejo no creo que hace falta decirlo… el embarazo no suele ser el momento para probar nuevos “deportes”, aparte del Pilates. En cuanto a las semanas, Ruth me comentó, “Leímos en un libro que sería poco probable que sea capaz de seguir con la bici más allá de las 16 semanas, pero yo llevo 29 y todavía me encuentro más o menos bien… ¡aunque voy bastante más lenta de lo habitual!”

El segundo foro de internet que miré mantiene un poco mejor la calma. Aquella página, bebesymas.com, no sólo dice que el ciclismo es posible, sino también lo recomienda. El mantenimiento de la actividad física durante el embarazo es algo que se debe priorizar en la medida de lo posible.

Mis especulaciones de por qué el ciclismo es algo que en general es adecuado podría ser porque produce menos impacto sobre el útero comparado con correr o incluso andar y es algo que una hace “sentada” y por tanto no apoya el peso adicional en las piernas y rodillas.

También está la cuestión del esfuerzo físico. De ahí viene la recomendación de sólo practicarlo cuando una ya está iniciada – aunque también será por cuestiones de estabilidad, sobre todo cuando el embarazo está ya más avanzado. Sin embargo, cuando hablamos los españoles (y los británicos) de ciclismo, tendemos a pensar en el ciclismo deportivo.

Cuando se trata del uso de la bicicleta como transporte, las consideraciones son diferentes. En general, el esfuerzo físico se puede ajustar según las circunstancias. Una amiga mía, Natalie, corre más de 30km (ida sólo) a la oficina por la mañana, llegando en poco más de una hora. Eso sí, acaba de volver de Chicago y de hacer un maratón allí. Otra, Sofía, tarda un poco menos en correr 12km – un ritmo bastante más tranquilo. Para utilizar la bici a diario no hace falta ser maratonista.

Dicho lo de arriba, lo más interesante de mi conversación con Ruth fue su principal motivo por elegir la bicicleta en lugar del coche para sus desplazamientos en la ciudad. Ella considera la bicicleta un vehículo menos peligroso que el coche para sus viajes urbanos. Es por seguridad: “No me siento muy segura conduciendo. Temo un impacto importante conduciendo, sea por un choque (aunque sea menor) o incluso un frenazo.”

No es que no ha conocido incidentes en bicicleta: su esposo Edward tuvo una caída de la bicicleta hace unos años y se rompió el codo. Todos tendemos a basar nuestra percepción de riesgo en experiencias propias o de conocidos. Si Ed se hubiera caído sobre la tripa (¿es frecuente en la bici?), quizás la valoración de Ruth hubiera sido diferente. En un estudio de las estadísticas y los riesgos relativos, no vamos a entrar en este artículo; es mejor tratarlo aparte.

El punto de vista de Ruth tiene que ver no sólo con su asesoramiento subjetivo del peligro intrínseco de los diferentes medios de locomoción, sino también con su relativa experiencia de la conducción de los vehículos de dos y cuatro ruedas. Como casi todo el mundo, sabe montar en bici desde la infancia, pero lleva menos de dos años detrás del volante, lo cual disminuye su confianza. Pero como las percepciones de seguridad son tan importantes en cuanto a barreras de la subida o no en bici, me parecía interesante el ejemplo de una mujer que ha elegido el transporte activo sobre el pasivo durante el embarazo.

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Acerca de Ciclista Urbano

Un ciclista que vive en la ciudad y usa su bicicleta como modo de transporte.
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