Cambiar las costumbres

Vemos que el número de ciclistas está en auge en muchas ciudades españolas, pero esto no está acompañado de una disminución ni de tráfico motorizado ni de contaminación.

Una gran parte de la explicación se encuentra en las costumbres y las actitudes. Yo utilizo mi bicicleta como mi modo de transporte principal, tanto para ir al supermercado como para ir a visitar a un cliente en el trabajo. Cuando yo estaba negociando una recompensa por haber renunciado all coche de la empresa, un compañero de trabajo me criticó, alegando que necesitaría un coche para poder ejercer mis responsabilidades de forma eficaz, y que la utilización de la bici suponía pasar más horas de trabajo montado en ella (y no trabajando, supuestamente).
Este artículo no pretende entrar en el detalle de la estadística de los desplazamientos urbanos, sino simplemente contar una historia ilustrativa. Ya existen otros artículos de este estilo que lo tratan, tanto en español como en inglés.
Asistí a una reunión con el empleado en cuestión la semana pasada. Habíamos quedado en un laboratorio cerca del Hospital La Paz, al norte de la ciudad. Yo había llegado a la reunión a tiempo, y él con quince minutos de retraso. Esto no significa mucho, dado que nuestros puntos de iniciación del viaje eran distintos. La diferencia está en la salida. Había otro compañero de la empresa en la reunión, y él tenía que coger un tren la misma tarde, pero antes fuimos a comer juntos. Entonces, quedamos en un restaurante cerca de la estación de Atocha. Ellos fueron juntos en coche y yo en mi bici porque luego cada uno tenía su propio destino.

Al salir, parecía que ellos tendrían la ventaja en cuestión de velocidad. Yo bajé directamente el Paseo de la Castellana (admito que es cuesta abajo casi todo el viaje) y ellos cogieron la M-30. 25 minutos después, atando la bici a una verja, les llamé para confirmar que tenía el restaurante adecuado.

“Sí, tienes el sitio correcto. Hemos cogido un poco de tráfico… Llegamos en diez minutos”.
No me reí audiblemente, pero una sonrisa apareció en mi rostro, porque yo sabía que no volvería a criticarme por sustituir el coche por un medio de transporte más eficiente para mis viajes urbanos.

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Acerca de Ciclista Urbano

Un ciclista que vive en la ciudad y usa su bicicleta como modo de transporte.
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2 respuestas a Cambiar las costumbres

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