En contra del coche corporativo: actualización

Hace unas semanas escribí sobre un proyecto mío de evitar el coche corporativo en mi nuevo trabajo y lo que estaba haciendo por promover alternativas.Image

Mi estrategia es presentarlo a mi jefa y el director como un plan de negocio: afortunadamente las estadísticas financieras me estan saliendo de forma favorable. Ya he actualizado las estadísticas sobre el uso del tren, bici y otros transportes públicos que estoy utilizando en lugar del coche, y a nivel financiero está saliendo igual o más barato que el combustible y el parking. Obviamente hay cuestiones más importantes que eso, pero como primero punto para defender mi decisión inicial, creo que debería estar protegido. Las cifras no han cambiado mucho de hace tres meses:

El tren sale mejor en la mayoría de parámetros

Cabe mencionar aquí que la empresa se está ahorrando unos 5.000 libras (6.000 €) ó más en el contrato de arrendamiento del coche a que habría tenido “derecho” (u obligación) a tener. Vamos, defenderlo a base de las libras no me está saliendo difícil.

En cuanto a los factores demás, desde el último análisis poco ha cambiado. El tiempo promedio de viaje ha aumentado de media hora por día a más de tres cuartos de hora por día. La cifra equivocada se generó gracias a un error mío en el cálculo del tiempo de viaje a la oficina. Yo estaba incluyendo únicamente el tiempo de ida y no de vuelta: en vez de 2h30 en tren y 2h00 en coche, la cifra de ida y vuelta era el doble porque consistía en dos veces el mismo viaje.

¿Conducir mientras uno se habla y maneja el ordenador?

Sin embargo, estas 48m extras siempre se compensan. Yo estoy utilizando el tiempo en el tren para ponerme al corriente con los mails, desarrollar presentaciones para clientes, o muchos más trabajos que tendría que hacer en la oficina o en casa si no lo hiciera viajando. Si estuviera en un coche privado, este tiempo estaría perdido. Hoy mismo he estado con un compañero en el coche. Hemos hablado un poco del trabajo durante las dos horas entre Leicester y Manchester, pero durante mucho del tiempo estaba pensando, “Hmm, me gustaría terminar aquel documento que me había pedido mi jefa para mañana…”

Suelo aprovechar los tiempos de trasbordo en los andenes para realizar llamadas, porque para llamadas más prolongadas a veces el tren no es muy práctico para hablar por teléfono. No sólo hay falta de cobertura en muchos sitios, sino  también puede molestar a los demás viajeros. Mis compañeros utilizan mucho el tiempo en coche para hacer lo mismo, pero es algo que no haría yo; personalmente cuando conduzco necesito mantener toda mi concentración en la carretera. He observado la distracción que causa a los conductores, a pesar de que se utilice un aparato de manos libres. Pero eso es asunto para otro artículo.

A ver si el siguiente consigo publicar un poco más pronto.

El calculador

Por cierto, puedes descargar el calculador aquí:

Comparación de transportre

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Revisitemos los objetivos del año nuevo

¿Ya empiezas a fallar en los compromisos del año nuevo? Pues yo también. Me comprometí a escribir una entrada por semana a mi blog, y mira lo que está pasando. Sin embargo, dije que escribiría cómo seguir con los objetivos del año nuevo. Pero en la última semana el borrador del nuevo reglamento de tráfico me ha desanimado bastante porque conlleva varias medidas que complicarán el uso de la bicicleta. Gracias a influencias adversas de las industrias de automóvil, aseguradora y de asociaciones deportivas, la nueva ley complicará la vida de el que quiere utilizar la bicicleta como medio de transporte habitual.

La ley tiene, entre otras cosas:

  • Van a imponer el uso del casco obligatorio
  • Quieren imponer la contratación de un seguro, también obligatorio
  • Permitirán la circulación por aceras, convertiendo a nuestras calles sitios más peligrosos para todos.

Por lo menos alguien está queriendo seguir adelante con el debate, aunque ya es muy tarde. Cuando vi el borrador por primera vez, pensaba que se trataba de un chiste y como todo el mundo me aseguraba que no avanzaría así, me quedé tranquilo. A ver si aprendamos de alguna vez.

De todas formas, casco o no, los buenos motivos para utilizar la bici para transporte no disminuyen.

Siempre hay una excusa

Es un poco deprimente que, con mi objetivo de animar las personas a andar en bici, yo he caído en la trampa de la negatividad. A pesar de todas las trabas que nos quieren poner, ir en bici sigue siendo una actividad fácil, tan segura como andar por la calle, divertida y sana. El slogan de Nike en inglés de “Just Do It” es útil aquí. Si te pones a la defensiva, hay muchas excusas para no utilizar la bici.

Pero si realmente tienes intención, simplemente hay que probarlo.

¿Tienes miedo?

Con todo el mundo gritando “carril-bici ya!”, ministros diciendo que van a obligar el uso del casco en la ciudad, y la percepción en general de la población que ir en bici es un suicidio… es normal que tengas miedo. Pero debes tener más miedo a tu sofá, porque realmente lo que nos mata cada vez más es la inactividad y obesidad y las enfermedades asociadas.

En Madrid hay gente que te acompañará al trabajo, o que realizan cursos de ciclismo urbano si te hace falta ganar un poco de confianza.

No tengo el equipamiento necesario

Todavía lo único que necesitas realmente es una bici. Si se aprueba el borrador, también necesitarás casco para evitar las posibles multas. Pero poco más. Necesitas la ropa adecuada para la estación en que te encuentras, lo mismo que llevarías para andar por la calle.

La siguiente entrada será un poco más coherente e interesante, lo prometo.

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Objetivos para el año nuevo #2: La Altruista

Éste es el segundo artículo sobre los beneficios de integrar el uso de la bici a diario en tus objetivos para el año nuevo. En la última entrada, hablamos de los beneficios para uno mismo. Pero ya sé que no eres un egoísta total. También piensas en los demás.

halo

Los beneficios para los demás

Clasifiqué los motivos interesantes para el individuo entre Salud, Economía, Seguridad y Diversión. Los beneficios para la sociedad se pueden pensar de manera parecida.

Salud Pública

comparacion de cuerpos

Los individuos que se cuidan cuestan menos a los fondos públicos. La obesidad, el cáncer y las enfermedades mentales son en parte prevenibles con el ejercicio físico. Si sustituimos los modos pasivos de transporte con la bicicleta, contribuimos a reducir las demandas a los servicios públicos, que en estos tiempos están bajo más presión que nunca. En el fondo, es ejercicio que a lo mejor no harías si no viajaras en bici.

La Economía

En tiempos pasados se pensaba en el automóvil como un propulsor de la economía. Hoy en día se está convirtiendo en lo contrario. Las horas de trabajo que se pierden en colas de tráfico, de bajas por dolores lumbares causados por demasiado tiempo pasado sentado el volante y en accidentes se cuentan en miles de millones.

atasco

Los empleados que practican un ejercicio físico tienden a ser más productivos en el trabajo. Casi perversamente, cada coche que quitamos de la carretera beneficia a los que lo siguen utilizando.

Seguridad

El coche es una amenaza para todos en la ciudad. Si viajes en bici o en transporte público, el peligro de muerte o daño que causas a los demás casi desaparece. El coche es el elefante en la tienda de porcelana que es nuestra sociedad. Tú puedes ayudar a cambiarlo.

¿Diversión?

Píntalo como quieras, tu diversión no es un beneficio para los demás. Aunque es probable que seas una persona más alegre y desahogada – y así eres un poco más aguantable para los que están a tu alrededor – el hecho de que lo pases bien con tu forma de desplazarte también puede convertirse en envidia o desprecio para los que todavía no lo entienden.

Por muy altruista que seas, esto no es problema tuyo.

Me encantaría hacer algo social este año, pero…

Basta de excusas. Si quieres cambiar el mundo, tienes que empezar con tus propios actos. Y se puede hacer poco a poco. En el siguiente artículo veamos cómo.

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Objetivos para el año nuevo #1: El Egoista

este año

Para algunos estamos en medio de las fiestas navideñas, pero otros ya han vuelto al trabajo. Sin embargo, el final del año se acerca y para muchos es un momento de reflexión. Cuando pensamos en los objetivos para el año nuevo (si uno los hace) pensamos en cómo mejorar nuestra vida o la de los demás. Con una bicicleta, se pueden lograr los dos a la vez. De momento olvidemos los demás: en esta entrada estoy pensando sólo en el número uno.

Empieza a utilizar tu bicicleta como medio de transporte

persona en estados unidos yendo en bici cuando nieve

Algunos de los lectores de esta bitácora ya lo harán, en cuyo caso este artículo no te va a contar mucho. Sin embargo, hay seguidores que son principalmente ciclistas deportivas, y otros que todavía no han hecho el paso de montar en bici como transporte.

Los beneficios para ti

Si estás pensando de forma más egoísta, los beneficios para uno mismo son más obvios, pero si todavía no te has dado cuenta, se pueden clasificar entre las categorías de Salud Física, Salud mental, Economía, Seguridad y Diversión.

Salud

Para mí, el beneficio de mayor salud física siempre fue lo más obvio. Se queman aproximadamente 300 kcal/h por encima de tu consumo basal utilizando la bici, y también uno se mantiene en buena forma: manteniendo la capacidad pulmonar y salud cardiaca. Pero no sólo es salud física: hemos evolucionado con una necesidad de ejercicio diario, y para muchos es difícil encontrar tiempo para ir al gimnasio o jugar al padel, sobre todo si tenemos compromisos familiares o laborales. Con una bicicleta, uno puede mantenerse en forma cada día.

Economía

Calcula no sólo lo que puedes ahorrar en gasolina, sino también en los costes fijos de mantener un automóvil. Actualmente yo no soy el beneficio de este ahorro, pero voy a intentar de convencer a mi empleador a compartirlo conmigo. Si alquilas un coche sólo cuando lo necesitas de verdad, los ahorros en mantenimiento, seguro, servicio, amortización y pequeños accidentes llegan a ser miles de euros (o en tu moneda equivalente!) por año. Y, gracias a los efectos saludables, es posible que logres más en el curro, así indirectamente aumentando tus posibilidades de un aumento de sueldo (o bien, simplemente demuestras que vales demasiado como para ser despedido).

Seguridad

Los principiantes de la bici muchas veces tienen miedo de los otros vehículos en la calzada. Es normal. Pero cuando lo miramos de forma racional, nos damos cuenta que por hora, la bici suele ser más seguro que utilizar el coche. Si combinas la bici con el transporte público, el viaje en total puede llegar a ser mucho más seguro.

Diversión

Chicas en bici

Ir en bici como adulto es tan divertido como cuando lo hacías de niño. Pruébalo.

Los beneficios para los demás

Quizás tus motivos de hacer compromisos para el año nuevo son más altruistas. Podemos hacer clasificaciones muy parecidas para los beneficios para los demás. Permanece a la lectura: ¡Aparecerán en el siguiente artículo!

Pero ¿dónde empiezo?

Si vamos a hacer objetivos para el año nuevo, no valen las excusas. Si ya estás pensando en todos los posibles motivos que te impedirían, echa un vistazo primero a este artículo. Se puede empezar poco a poco: tengo amigos que empezaron a ir al trabajo en bici una vez a la semana, y lo aumentaron poco a poco hasta que una ya abandonó el coche del todo.

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La lucha anticoche corporativo

Hace poco he escrito sobre las actitudes hacia la bici en mi nuevo empleo y el hecho de que al principio parecía que iban a ser los mismos que antes, pero que ahora la cosa parece cambiar. Mi jefa me ha dado una “autorización” para no tener coche permanente, lo cual implica viajar en tren. Un poco como hacía en España sin problemas… aunque allí también tenía las mismas conversaciones al empezar el trabajo. Pero mi jefa me ha advertido que, de momento, es “una prueba”. Ella quiere asegurarse que no voy a perder citas, que no voy a tardar excesivamente en viajar, y que no tendrá un coste económico elevado comparado con la gasolina. Para mi el argumento es muy fácil, pero me he dado cuenta de que los demás de la empresa necesitarán un poco de ayuda en llegar a compartir mis conclusiones. Entonces, necesitan evidencias que el coche no cuesta más, en ninguno de los sentidos. Para facilitar mis argumentos, he empezado a hacer un registro de mis viajes que realizo utilizando transporte público, que a la vez lo compara con el viaje equivalente con un vehículo motorizado.

Comparar manzanas con manzanas

Es un dicho inglés que significa que tenemos que hacer una comparativa justa. Entonces, estoy intentando de incluir todos los gastos aplicables. Eso quiere que decir que cuenta no sólo el billete de tren, sino también el taxi, consigna de equipaje o autobús si han sido necesarios para completar el viaje. También con el vehículo estoy incluyendo los equivalentes gastos de parking y de peajes. En el caso de los aeropuertos y de ciertos De momento, no estoy incluyendo el coste sí del arrendamiento o amortización del vehículo, ni tampoco el seguro ni el mantenimiento. Aquellos costes ya se conocen, y formarán parte de mi argumento más adelante. No sólo es una falacia que el tren costaría más, sino que voy a probar que costará muchísimo menos. Y quiero que la empresa comparta ese ahorro conmigo.


Hasta ahora mi objetivo es demostrar que todos los costes asociados con el tren no son muy diferentes a sólo los costes variables del coche, y que el tiempo total de los viajes no es mucho mayor que utilizar el coche. Y, por otro lado, tenemos muchos beneficios de minimizar el uso del coche y utilizar, sobre todo, el tren. Se minimiza el riesgo para los empleados, el tiempo viajando se puede emplear de forma fructífera, el empleado se cansa menos, se gasta menos energía y se produce menos contaminación. Pienso presentar los beneficios en este orden, dado que los motivos medioambientales en sí nunca han sido un buen motivador para las empresas multinacionales.

La hoja de cálculo

Para presentar mi argumento voy a utilizar una de las herramientas más aburridas de la oficina: la humilde hoja de cálculo. Registro cada viaje en esta hoja, calculando los costes de ir en transporte público y los equivalentes de ir en coche. El coste de ir en coche estoy estimando utilizando el calculador de Google Maps, que también me da una estimación de la distancia y una selección de rutas. La hoja de cálculo tiene campos calculados para comparar cada viaje en términos de su coste, tiempo necesario y emisiones de CO2.

Así espero demostrar que el tren no sale más caro ni en términos de coste ni en tiempo. En el fichero tengo una segunda hoja que resume el efecto total de viajar de esta manera. El resultado hasta ahora se demuestra favorecedor:


Utilizando una combinación de tren, bicicleta y taxis actualmente sale más barato que ir en coche, incluso sin tener en cuenta los costes fijos. Aunque tardo más en llegar (un promedio de 32min más), este tiempo se puede neutralizar completamente, dado que suelo hacer uso productivo de mi tiempo en el tren.

A ver si tengo una oportunidad de presentar eso a los que hacen las decisiones sobre política de transporte.

Si quieres hacer un ejercicio parecido, puedes descargar la hoja de cálculo aquí: (comparativa_transporte)

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La bici para embarazadas

A lo mejor yo no tengo la experiencia necesario (ni podría tenerlo) para hablar de la experiencia del embarazo, dado mi condición de hombre, y ni siquiera soy padre. Pero una conversación el otro día con una amiga (que sí está embarazada) me sorprendió lo suficiente como para escribir sobre ello.

En los momento definitivos de la vida, como cuando una pareja espere a la llegada de una nueva persona, su hijo o hija, es normal que el nivel de riesgo que uno está dispuesto a asumir se ve bastante reducido. Y, dado que la utilización de una bicicleta en la ciudad se percibe todavía como algo peligroso, lo que podemos asumir es que pocas mujeres portadoras-de-bebé lo hacen.

Los resultados de una breve visita a un popular motor de búsqueda dieron unas respuestas poco claras acerca de que si una mujer debe practicar el ciclismo durante el embarazo o no. La primera, www.facemama.com exige, como yo esperaba, una máxima precaución, realizarlo sólo durante el primer trimestre, y no practicarlo si no es algo que una ya hace habitualmente. Bueno, supongo que este último consejo no creo que hace falta decirlo… el embarazo no suele ser el momento para probar nuevos “deportes”, aparte del Pilates. En cuanto a las semanas, Ruth me comentó, “Leímos en un libro que sería poco probable que sea capaz de seguir con la bici más allá de las 16 semanas, pero yo llevo 29 y todavía me encuentro más o menos bien… ¡aunque voy bastante más lenta de lo habitual!”

El segundo foro de internet que miré mantiene un poco mejor la calma. Aquella página, bebesymas.com, no sólo dice que el ciclismo es posible, sino también lo recomienda. El mantenimiento de la actividad física durante el embarazo es algo que se debe priorizar en la medida de lo posible.

Mis especulaciones de por qué el ciclismo es algo que en general es adecuado podría ser porque produce menos impacto sobre el útero comparado con correr o incluso andar y es algo que una hace “sentada” y por tanto no apoya el peso adicional en las piernas y rodillas.

También está la cuestión del esfuerzo físico. De ahí viene la recomendación de sólo practicarlo cuando una ya está iniciada – aunque también será por cuestiones de estabilidad, sobre todo cuando el embarazo está ya más avanzado. Sin embargo, cuando hablamos los españoles (y los británicos) de ciclismo, tendemos a pensar en el ciclismo deportivo.

Cuando se trata del uso de la bicicleta como transporte, las consideraciones son diferentes. En general, el esfuerzo físico se puede ajustar según las circunstancias. Una amiga mía, Natalie, corre más de 30km (ida sólo) a la oficina por la mañana, llegando en poco más de una hora. Eso sí, acaba de volver de Chicago y de hacer un maratón allí. Otra, Sofía, tarda un poco menos en correr 12km – un ritmo bastante más tranquilo. Para utilizar la bici a diario no hace falta ser maratonista.

Dicho lo de arriba, lo más interesante de mi conversación con Ruth fue su principal motivo por elegir la bicicleta en lugar del coche para sus desplazamientos en la ciudad. Ella considera la bicicleta un vehículo menos peligroso que el coche para sus viajes urbanos. Es por seguridad: “No me siento muy segura conduciendo. Temo un impacto importante conduciendo, sea por un choque (aunque sea menor) o incluso un frenazo.”

No es que no ha conocido incidentes en bicicleta: su esposo Edward tuvo una caída de la bicicleta hace unos años y se rompió el codo. Todos tendemos a basar nuestra percepción de riesgo en experiencias propias o de conocidos. Si Ed se hubiera caído sobre la tripa (¿es frecuente en la bici?), quizás la valoración de Ruth hubiera sido diferente. En un estudio de las estadísticas y los riesgos relativos, no vamos a entrar en este artículo; es mejor tratarlo aparte.

El punto de vista de Ruth tiene que ver no sólo con su asesoramiento subjetivo del peligro intrínseco de los diferentes medios de locomoción, sino también con su relativa experiencia de la conducción de los vehículos de dos y cuatro ruedas. Como casi todo el mundo, sabe montar en bici desde la infancia, pero lleva menos de dos años detrás del volante, lo cual disminuye su confianza. Pero como las percepciones de seguridad son tan importantes en cuanto a barreras de la subida o no en bici, me parecía interesante el ejemplo de una mujer que ha elegido el transporte activo sobre el pasivo durante el embarazo.

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¿Puede ser diferente esta oficina?

Por segunda vez en un año, empiezo un nuevo trabajo con un nuevo empleador. Desde el principio (hace dos semanas) he llegado con la bici a la oficina y, predeciblemente, esto a invocado los mismos tipos de comentarios de los demás sitios, sea en Inglaterra o en España: “¡Pero cuánta distancia!… ¿No llegas super cansado?… “¿No tardas mucho?” et cetera.

Sin embargo, el mero hecho de ser el único que llega en dos ruedas no motorizadas está empezando a provocar debate entre los trabajadores. Ligado con el uso de la bici es la cuestión de su combinación con el transporte público. Oficialmente trabajaré desde casa con este nuevo trabajo (tanto condena como bendición) pero tendré muchos reuniones en la oficina, que está a unos 120km de mi casa.

El viaje en coche tarda más de lo previsto

Ya he viajado dos veces en coche a la oficina. Según el GPS, deberá tardar una hora y cuarto. Como casi siempre es el caso con este tipo de dispositivo, su predicción es un tanto optimista. La experiencia ha comprobado que, con el tráfico, la duración del viaje supera las dos horas. De tostada a teclado (es decir, desde levantarme del desayuno a sentarme delante el ordenador en la oficina), son 2h35 en una combinación de bici y tren. Superficialmente, significa simplemente que ir en bici tarda 35 min más.

Los beneficios del viaje “más lento”

Pensar así ignora los principales beneficios de utilizar este modo de transporte. Las ganancias en seguridad, productividad y salud son importantes y aumentan de forma importante el valor que puede añadir este tipo de comportamiento.

  • Seguridad: en coche son 120km y dos horas de exposición al riesgo de un accidente de carretera. En bici son 10km y 40min.
  • Productividad: suelo encontrar asiento en los trenes que utilizo, lo cual me permite hasta 1h20 de trabajo en cada viaje de ida – tiempo que perdería si viajase con las manos al volante. Así convierto un tiempo muerto en horas productivas.
  • Salud: 40min de ejercicio físico en bici y a pie, mejorando mi concentración en el trabajo. En teoría eso debería mejorar la calidad y el valor que contribuyo a la empresa.

Cuantificar el beneficio del alternativo al coche

Existen maneras de cuantificar estas contribuciones adicionales. La productividad se calcula muy fácilmente, como las horas adicionales de trabajo que consigo viajando en el tren. La seguridad tampoco tiene mucha complicación hoy en día: las empresas de seguros llevan siglos calculando riesgos y valorando económicamente las potenciales consecuencias de posibles accidentes. En principio, argumento que evitar el transporte privado reduce la probabilidad de que yo tenga una baja en el trabajo por un accidente.
La cuestión de salud es más difícil de cuantificar, pero los efectos de conducción durante mucho tiempo, la inactividad y la obesidad son bien documentados.
Con un cambio radical en sus políticas de transporte, las empresas podrían contribuir tanto a su propio beneficio que al de sus empleados y la sociedad en general. El coche pasaría de ser la primera opción (proporcionando un coche de empresa a todos por que “es necesario”) a ser algo para lo cual se promoviera un uso más racional.

… y la posibilidad de una alternativa

Acabo de tener una conversación con mi jefa acerca de la obligación (o no) de tener coche y parece que al final puede no ser el caso. Con un poco de suerte me dejará trabajar sin coche, o por lo menos probarlo…
Ya os contaré en el siguiente artículo.

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